El tiempo que nos une


EL TIEMPO QUE NOS UNE
ALEJANDRO PALOMAS

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SOBRE EL AUTOR:

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en Filología Inglesa y tiene un máster en poética por el New College de California. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la poesía y con la traducción de importantes autores. Como novelista ha publicado, entre otras, El tiempo del corazónEl secreto de los HoffmanEl alma del mundo y El tiempo que nos une, que le han valido importantes premios como el Nuevo Talento Fnac, ser finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja y del Premio Primavera. En 2016, su novela Un hijo recibió el Premio Nacional de Literatura Juvenil.
Con sus novelas más recientes, Una madre y Un perro, dio arranque a una serie de personajes que han enamorado a miles de lectores. Su obra, llevada al teatro y próximamente al cine, ha sido traducida a quince lenguas.


SINOPSIS DE LA NOVELA:

La abuela Mencía convalece junto a su nieta, Bea, que no quiere contar lo que de verdad le duele. Éste es el inicio de El tiempo que nos une, una novela coral de voces femeninas, una saga de mujeres con corazones tan grandes que son capaces de albergar desde el amor más profundo hasta el mayor de los sufrimientos. Entre las cinco protagonistas de la historia los lazos familiares se entretejen hasta formar una red que a veces atrapa, otras abraza y que, sobre todo, protege. Mencía, la matriarca sabia y deslenguada; Lía, que siempre se queda; Flavia, que vive en la ausencia; Inés, madre que sufre y amante que lamenta; y Bea, la más joven, son personajes inolvidables, que callan secretos pero gritan verdades, y que sienten y ríen y lloran.
Con delicadeza y precisión en el lenguaje, Alejandro Palomas construye un universo femenino de relaciones y emociones que nos envuelve. Y es que en El tiempo que nos une, como en la vida, pasan muchas cosas, pero al final lo que importa es quién ha estado navegando a tu lado.

DISCUSIÓN DE EL TIEMPO QUE NOS UNE:

Después de haber leído previamente la trilogía de: Una madre, un perro y un amor; Alejandro Palomas no deja de sorprendernos con una novela protagonizada por una femenina familia menorquina.

Mujeres de tres generaciones distintas, bajo la dirección y batuta de la casi centenaria Mencía. Recuerda a su predecesora, Bernarda Alba, la matriarca, un poder simbolizado en el bastón que aporta gravedad a sus lentos y seguros pasos. Su misión es en esencia cuidar de sus pequeñas y procurar su felicidad y que no cometan los errores que ella aprendió a base de inviernos, en una isla rodeada de agua salada como las de lágrimas.

Es la madre de dos hijas: una agotada Flavia, que comparten un mismo techo y un carácter nada fácil de llevar, y la menor, Lía, de personalidad dulce, amable.
Lía, portadora del peor dolor de una madre, como es la reciente muerte de Helena, la mayor de sus hijas, y aún debe custodiar a sus otras dos pequeñas: Inés la mediana y Bea la menor.

Cinco mujeres, que naufragan en la pérdida de Helena, y sólo ellas unidas pueden salir adelante. No será fácil encajar, ni dar fin a tanto silencio, pero ojo, Mencía no se va a rendir, ¡y pobre de quien la contrarie!

Cinco historias contadas por ellas, que nos llegarán a lo más hondo, harán llorar, reír. 
Prometo que no olvidaréis a Mencía.


VALORACIÓN PERSONAL:

Un día hablando con Alejandro en Twitter, me recomendó encarecidamente esta historia, considerándola no en términos de peor/mejor, sino, la novela que ha marcado a nivel personal su carrera de escritor.

Una historia completamente femenina, que da un paso más y deja al hombre en una pequeña dimensión. Todo tiene lugar en primera persona, donde en cada capítulo nos ponemos en la piel de cada una de las protagonistas. 
Al principio me encontraba bastante perdido en la historia, a la hora de elaborar un esquema mental donde situar a los miembros de la familia. Aunque Alejandro, ya se adelantó y justo antes del inicio, deja por escrito un árbol genealógico, que me parece un gran detalle. 

Se aprecia un nivel de detalle infinito en el dibujo de la personalidad de cada uno de los personajes, ya que cuando acabas la novela, tienes la sensación de conocerles como de toda la vida o "haberlos parido".
Y por supuesto, la protagonista sin duda ninguna es Mencía. Una madre y abuela que quiere asumir la responsabilidad y el cuidado de todas. Desde sus ojos añosos y experimentados, ve con claridad todo, y como si de una partida de ajedrez se tratara, mueve las fichas sin admitir objeciones. Con la verdad absoluta como arma, pondrá en bastantes apuros a todos, y creará la magia de esta novela de Alejandro Palomas. 

Se crea cierta sensación de una incipiente demencia en varios momentos de la novela, muestras de achaques, olvidos o despistes, que, sin embargo, cuando retomamos la historia en Mencía, ¿quién con 90 años no tiene despistes? En su defensa, demuestra una ferviente inteligencia emocional, que pone al límite de quienes le rodean, creando reacciones que difícilmente pueden ser fingidas, jugando al despiste. Es el génesis de todas las situaciones cómicas, lacrimosas que dan juego y vida a la historia.

Respecto a la figura masculina en la historia, aunque minúscula, sí ofrece ciertos detalles, que debo recalcar que son apreciaciones, puesto que hay lagunas en la historia, y dan espacio para imaginar, deducir. Una posible historia de violencia de género, o de carencia afectiva en el matrimonio de Lía. Helena que decide tomar partido inicialmente por su padre, pero, que en cierto momento de la historia, algo une a ambas mujeres y se percibe negativamente en varias ocasiones a Martín (marido de Lía y padre de Helena, Inés y Bea).
Por otro lado, desde una perspectiva positiva, la aparición de nuevos personajes, novios, unos que van y otros que vienen, que recuerdan a comedias francesas, en las escenas de presentación a la "matriarca". 

Una novela narrativa sin antecedentes a este estilo de escritura. Una realidad que supera en intensidad la vivida, sentimientos a flor de piel a una historia que bien es cierto es triste, desoladora, concilia con el amor más puro de unos personajes con esencia propia. 

Yo ya me he unido a su familia, no tengo muy claro si a Mencía le gusto, pero han sido unos días para no olvidar, y doy gracias al don de quienes creáis historias de carne y hueso desde la nada.

Y alabo la labor sumamente difícil, excepcional, de transmitir y detallar con tanto mimo la esfera femenina, derribando los muros que separan los dos géneros humanos.


PUNTUACIÓN: 10/10

























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